miércoles, 27 de febrero de 2008

FIAMBRES (II) Cómo saber si estás muerto.

La confusión que rodea la muerte clínica es el resultado de siglos de confusión en torno a la definición exacta de muerte (...). Durante mucho tiempo, (...), el instante fatídico se asoció al momento en que el corazón cesaba de latir. Pero en realidad, el cerebro humano sobrevive de 6 a 10 minutos sin un corazón que lo irrigue (...). Durante siglos, el problema fue que los médicos no sabían a ciencia cierta si el corazón había dejado de latir o simplemente no podían oirlo. El estetoscopio no se había inventado hasta mediados del siglo XIX (...) y los pacientes corrían el riesgo de pasar por la funeraria antes de liar el petate.

Para disipar este comprensible miedo (...), los médicos de los siglos XVIII y XIX concibieron un variado abanico de métodos para verificar la muerte. (...) Al parecer, las técnicas se dividían en 2 categorías: las que trataban de despertar al paciente de su pérdida de conciencia causándole terribles dolores y las que implicaban cierto grado de humillación. Se les cortaba las plantas de los pies con cuchillas de afeitar y se les clavaban alfileres bajo las uñas de los pies. Se les maltrataba el oído con fanfarrias de cornetas, chillidos espantosos y ruidos excesivos. Un clérigo francés recomendaba meterles un hierro al rojo por lo que Bondeson [el médico que recogió estas técnicas y métodos en un libro] denomina educadamente "la puerta de atrás". Un médico francés inventó un juego de tenazas para pezones adaptado a este menester. Otro ideó un artilugio semejante a una gaita para administrarles enemas de tabaco (...). Jacob Winslow, un anatomista del siglo XVII, alentaba a sus colegas a verter cera española hirviendo en la frente del paciente y llenarle la boca de orina tibia. Un folleto sueco sobre el tema proponía introducir un insecto no volador en la oreja del paciente. Sin embargo, por su simplicidad y originalidad, ninguna de estas técnicas puede compararse a la de meter un lápiz bien afilado por la nariz del presunto cadáver.

El médico francés Jean Baptiste Vincent Laborde llenó páginas y páginas con su descripción de una nueva técnica de reanimación que consistía en estirar acompasadamente de la lengua del paciente durante un mínimo de 3 horas. (...). Otro galeno francés exhortaba a sus colegas a meterse un dedo del paciente en el oído y tratar de escuchar el zumbido producido por el movimiento reflejo de los músculos (...).

Mi conclusión: doy gracias a Dios por hacerme vivir en el siglo XX-XXI y que existan los aparatos médicos tan avanzados que podemos encontrar actualmente. No se qué habría hecho si me hubieran hecho algunas de estas cosas para verificar mi muerte.

4 comentarios:

Marta dijo...

Pepe, ¡¡que asco!! Es preferible que te clavaran un cuchillo y si no estabas muerto te mataran del tiron porque vamos...

Estos articulos tuyos acabaran causandome un trauma tenlo en cuenta...

Anónimo dijo...

Tu?? Con trauma?? Si no los as tenido ya a cuenta d otas cosas no creo q lo tengas leyendo este articulo...

Q manera t parece mas interesante?? Xq a mi la de clavarle "el hierro al rojo vivo por la puerta de atras" me a parecido muy sugestiva...jajaja.

Marta dijo...

¿¿Porque debería haberme traumatizado??

Hombre, a mi debido a las circunstancias que viví ayer lo de las agujas en las uñas me ha llegado a la patata jeje

Besitos

Anónimo dijo...

pepe güele a muerto pepe pepe peeeeeeeeeeeppppppppeeeeeeee
piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii